martes, 13 de febrero de 2018

Carnaval, carnaval



En estas fechas, que ahora acaban, se siguen usando las caretas, aunque de forma diferente al resto del año.
Hay quien se las pone, quien se las cambia, quien se las quita y quien se las añade. Al final lo que nos encontramos es que nadie, o casi, nos enseña su verdadera cara.
Pensándolo bien, esto no es cosa solo de estas fechas, porque ocurre en todo el año pero ahora, será por el tiempo, ocurre más.

En el fondo, muy en el fondo, eso no es malo. A veces es necesario disfrazarse para dar rienda suelta a esos sentimientos que algunos tienen guardados, para que se suelte la lengua y disfrazados de fiesta le cantemos las cuarenta a ese a quien hace tiempo le tenemos ganas…
El problema es que NO TODO lo que se dice es válido, NO TODO es admisible. Hay que poner ciertos límites.

Pero, y ahí voy yo, quién es quien define esos límites.

Ahora, desde hace algún tiempo, y la cosa va a más y a peor, nos escandalizamos con cualquier cosa, por nimia que parezca.
A todo se le saca punta y todo se convierte, como decía hace algún tiempo por aquí, en –fobia, en –ismo, o en motivo para sentirse ofendido/indignado/atacado/perseguido. Podría seguir catalogando, pero creo que ya sabéis a lo que me refiero.

No, señores, no hay por qué ofenderse absolutamente por todo. Hemos pasado del TODO VALE, el absolutamente todo es válido, porque soy libre de decir lo que quiera (o así lo interpretan mis c…)  al TODO NO VALE, en el que estamos, que cualquier cosa que digas se usa en tu contra, pasando, obviamente por el término medio, la equidistancia,  el ‘aurea mediocritas’ que decía Aristóteles, o sea, di lo que sea, pero pon límites y tolera lo que dicen los demás pero también con esos mismos límites.

Me pregunto en qué momento se nos ha ido la pinza, o hemos perdido el norte. Ahora mismo es muy difícil decir o escribir o ‘cantar y contar’ sin que nadie se sienta ofendido. Cuando no es por una letra de una agrupación carnavalesca, es por un montaje de photoshop, o es por un montaje televisivo en un programa.
De forma que, visto lo visto, habrá que andarse con mucho ojo y mucho tiento a la hora de seguir por aquí, por ejemplo.  Por eso, entre otras circunstancias, es por lo que cada vez me cuesta más publicar algo en este blog.

El otro día le pedí a un amigo que me indicara algún tema para hablar. Aceptó el reto y me indicó alguno, pero no le he hecho caso, en parte porque puede herir sensibilidades (la mía, sin ir más lejos, ya que se trata de un tema que me toca de cerca…)

Pero, gracias a eso, o por culpa de eso, ha surgido esto. Sin querer, sin buscarlo, o buscando otra cosa, he hallado este tema (más o menos la definición de serendipia, palabra que me gusta bastante)

Por cierto, ya que estamos, he titulado esta entrada como Carnaval… ¿conocéis el origen?

En el ‘libro de buen amor’ de Juan Ruíz (Arcipreste de Hita), escrito a caballo de los siglos XIII y XIV se relata la batalla (ficticia, obviamente) entre Don Carnal y Doña Cuaresma.

‘Grosso modo’ se puede relatar así.

“Don Carnal, amigo de los placeres de la carne, de los vicios mundanos, es retado por doña Cuaresma a una batalla en el plazo de siete días, el Miércoles de ceniza (que según el calendario es mañana 14 y estaremos a cuarenta días, de ahí cuaresma, del Domingo de Ramos).

Dicha batalla tiene lugar entre ambos, cada uno acompañado de sus ejércitos. Don Carnal con bueyes, cerdos, gallinas, cabras y becerros, y doña Cuaresma, con vegetales y mariscos.

Al final del primer día se retiran ambos a descansar y Carnal, fiel a sus principios de da un homenaje y se retira a dormir, momento que aprovecha doña Cuaresma para atacar de nuevo, venciéndolo y haciéndolo preso, y obligándolo a hacer ayuno y abstenerse de todos los placeres que eran su forma de vida.
 
Al cabo de cuarenta días, don Carnal está arrepentido, o empieza a estarlo, de sus vicios y, en un ‘ataque de salud’ escapa.”

El texto del Libro de Buen Amor comienza así:

<<Açercándose viene un tiempo de Dios santo,

fuime para mi tierra por folgar algún rato,

dende a siete días era Quaresma tanto

puso por todo el mundo miedo e grand' espanto,

Estando a la mesa con don Jueves Lardero,

truxo a mí dos cartas un ligero trotero,

desirvos he las notas, ser vos tardinero,

ca las cartas leídas dilas al mensagero.

De mí, Santa Quaresma, sierva del Salvador,

enviada de Dios a todo pecador,

a todos los arçiprestes et clérigos con amor,

salud en Jesu Christo fasta la pasqua mayor.

Sabed, que me dixieron, que ha çerca de un año,

que anda don Carnal sañudo muy estraño

astragando mi tierra, fasiendo mucho daño,

vertiendo mucha sangre de lo que más me asaño:

Et por esta rasón en vertud de obediençia

vos mando firmemente so pena de sentençia,

que por mí e por mi ayuno e por mi penitençia,

que lo desafiedes con mi carta de creençia.

Desidle de todo en todo, que de hoy siete días

la mi persona mesma, e las compañas mías

iremos pelear con él, e con todas sus porfías,

creo que se me non detenga en las carneçerías.

Dadla al mensajero esta carta leída,

liévela por la tierra, non la traya escondida,

que non diga su gente, que non fue aperçebida:

dada en Castro de Ordiales, en Burgos resçebida.>>

sábado, 18 de noviembre de 2017

¿Ahora no y antes sí, o cómo va la cosa?


Hay que ver la cantidad de expertos que tenemos alrededor y no lo sabíamos. Hables con quien hables, todos saben perfectamente qué es lo que ocurre, qué debería suceder y qué hacer para que se consiga. Pero al final, a la hora de la verdad, cuando han de manifestarse de la forma establecida, o sea, en las urnas, no en el bar, resulta que no hacen lo que dicen (pero siempre son los otros los que les han engañado), o no se soluciona su problema (que es lo único que buscan, porque hay una gran cantidad de egoismo en todo esto) y seguimos más o menos igual. Un poco más cabreados/fastidiados/enfadados, eso sí.

Vamos a partir de ciertas premisas, que son ciertas:

NO soy politólogo, ni me apetece serlo (no está en mis planes estudiar ciencias políticas), pero eso no es óbice para que tenga una idea política creo que bien formada. Dijo Aristóteles que el hombre es, por naturaleza, un animal político, porque una de las cosas que existen por naturaleza es la polis (ciudad).

Tampoco soy jurista, como otros se autotitulan. Pero si que tengo bastantes conocimientos de normativa, leyes, jurisprudencia,..., y ese bagaje sirve, y mucho, para saber o conocer lo que es legal o ilegal, justo o injusto, ajustado a derecho o no, etc. De algo me tienen que servir, por ejemplo, los más de veinte años en la administración, si no tratando directamente, si oyendo y viendo situaciones diferentes, que te enseñan.

No soy historiador, como muchos dicen ser, pero conozco y bastante la historia universal, no solamente la de España o de su entorno. Como tengo cierta edad, soy de los que han aprendido a comprender la historia. En mis tiempos de estudiante (casi no he dejado de serlo porque es algo que me apasiona) me enseñaron a conocer y comprender el porqué de muchos hechos y por qué ocurren ciertos acontecimientos en determinados contextos.
Esa visión amplia sienta las bases para que viendo lo que ves puedas obtener ciertas conclusiones que, normalmente, son acertadas.

No tengo un 'máster en derecho constitucional' pero sí que conozco, y diría que bastante, nuestra Ley de leyes. La Constitución es tema básico de cualquier oposición, así que...

Pero, en cambio, sí que tengo capacidad de análisis. Y con la información a mi alcance (acceso a más de un diario, y diferentes medios de comunicación, cada uno con su sesgo característico) soy capaz de obtener una visión de la realidad que es, valga la redundancia, más real que la que pueden tener los que leen u oyen o ven solamente los medios que les son afines, que son de 'su color'.

Y, aunque al principio he escrito que tengo una idea política bien formada, nunca he dicho qué idea es esa, si se corresponde o no a cierto partido, o tendencia...

Si tengo que hablar bien de un partido, sea cual sea, voy a hacerlo, al igual que si lo que tengo que decir no es bueno. Normalmente no me referiré directamente a éste o a aquel, pero seguro que entendéis a quién me refiero, cuando lo haga.

Da igual que el partido esté lleno de pájaros, de capullos, de gentes encerradas en sus círculos, o de frutas de temporada. Sea donde sea hay gente, haberlos haylos, como las meigas, que lo único que busca es su bien personal.

Es normal que, viendo lo que se ve en el panorama político, la gente esté poco menos que hastiada o asqueada, y que busque alternativas.

Pero hay dos problemas (hay más) uno por parte de esos políticos y otro por parte de nosotros que somos los que tenemos que elegir cuál es menos malo, en el mejor de los casos.

Por un lado tienes a los partidos. Aquí, lo que prima no es que tengas buenas ideas, sino que sepas irte colocando, posicionando, buscando amigos y favores para que, una vez alcanzado el liderazgo, se haga lo que tú dices, y todos a callar porque yo mando.
Se debería propiciar que diferentes corrientes menores dentro de una más grande, que es la que marcan las bases ideológicas del partido, pugnaran por obtener una mayor o menor representación. Y que esa representación lo fuera respecto de quien los vota, es decir, los ciudadanos. Pero no, aquí te haces amiguísimo del que está, aunque después te deje de hablar, o medras a la sombra del otro y ese otro te 'hace la cama', o te vas de farra para conseguir lo que buscas. Eso es lo que hay que hacer. Las ideas, los programas, lo que vendes a los demás no tienen por qué ser lo que después te puedes ver obligado a hacer, pero siempre, siempre, la culpa es de los demás. Yo soy bueno, pero es que no me dejan..., como si estuviéramos en el colegio aún.

Ahora resulta que lo que han estado vendiendo no es posible, vamos, que ni ellos se creen lo que han dicho, o incluso  no se lo creían mientras nos embarcaban en una movida que muchos no tenían claro hacia dónde nos podía llevar. Y no hay nada de malo en ello. Vendrán elecciones y se volverá a votar a esos mismos o a otros que serán primos hermanos...

Lo triste es el daño que se provoca. Las 'inocencias' rotas, las medias verdades o mentiras completas, las noticias absolutamente faltas de rigor, etc.

Y por otro tenemos a los votantes, a nosotros, los 'ciudadanos' y 'de a pie', seamos o no de ese partido, y vayamos o no a pie.

Hay de todo, pero abruma, entristece y casi avergüenza, que la mayoría no sepa realmente qué es lo que propugnan los 'líderes' de los partidos, porque aquí no se votan ideas, se votan siglas, o casi a personas. Se vota no ya a partidos, sino a las cabezas de esos partidos. O incluso a la imagen de esas cabezas, si éste es más o menos alto, o más o menos guapo, o viste de una forma o de otra...

Y peor aún, nos convencen, nos venden la moto, de que tal o cual partido es mejor que el otro porque bla, bla, bla, y ese blablablá queda en nada cuando se constituyen las cámaras, los parlamentos autonómicos o los ayuntamientos... Y eso si es que alguna vez algún partido hace campaña de lo que piensa que va a hacer, o dice que va a hacer aunque no se pueda, porque lo habitual es que las campañas sean siempre en contra de los otros.

De la misma forma que gobernar no es hacer lo que yo quiera, usando la apisonadora si es preciso, hacer oposición no es decir que no a todo, es, o debe ser, criticar y ayudar, con ideas propias, para mejorar las ideas de los demás, o intentar dar un toque diferente a lo que se promueve desde el partido en el poder. Siempre sale el mismo tema de que si hay corrupción, que la hay en TODOS, o si se han subido impuestos cuando se prometió bajarlos, como han hecho todos, … Y los que vengan seguirán haciendo lo mismo, digan lo que digan.

Y me guardo algunas ideas más, que no es cosa de ponerlas todas juntas. Así tengo tema para otras entradas.

En fin, Serafín, que esto no hay quién lo solucione.

Como de costumbre, un par de frases:

Sólo soy, sólo sigo siendo una sola cosa: un payaso. Eso me pone en un plano más alto que cualquier político. (Charles Chaplin)

Un político divide a las personas en dos grupos: en primer lugar, instrumentos; en segundo, enemigos. (Friedrich Nietzsche)

Unas horas después, aún en modo borrador, actualizo y no me guardo nada, o a lo mejor sí.

‘Tenemos derecho a…’, ¿a que nos suena a todos? Sí, claro. Tenemos derecho a la huelga, a una vivienda digna, a que no nos discriminen por cualquier razón, a expresarnos libremente, a una sanidad en condiciones, a una educación completa, etcétera
Es cierto, a todo eso, y mucho más tenemos derecho, pero no es menos cierto que también tenemos derecho a que si se convoca una huelga, yo no quiera hacerla, no porque no necesite las mejoras que se buscan sino porque no puedo permitirme un céntimo menos del sueldo, que me va a costar si la hago. Y no hay derecho a que me manden un ‘piquete informativo’ a que me informe de que estamos en huelga no dejándome entrar a mi puesto de trabajo, o moliéndome a palos, como desgraciadamente ocurre en algunos sitios y algunas veces.

Hay derecho a una vivienda digna, pero ese derecho no ampara que puedas entrar en una casa, aunque esté sin uso (no tiene por qué ser una segunda residencia de alguien) y ‘por la cara’ te adueñes de ella, la uses, la destroces y aquí paz y luego gloria.

Libertad de expresión, si, pero con matices. Libertad de prensa, ídem…

Que tengas derecho a algo no es lo mismo que yo tenga la obligación de dártelo, o que yo no tenga también un derecho que esté en contra del tuyo, por ej. el de la libertad de expresión.

Todos los derechos están convenientemente regulados, y si ese supuesto derecho choca con cierta norma, o no es ético, o va contra la ley, pues ya no es derecho, se está violentando el espíritu de la norma que lo regula, se está cometiendo un fraude de ley,…

Ejemplo calentito, derecho a decidir. Si, nadie niega que tengamos derecho a decidir, pero ese derecho es de todos, no de una parte.

¿Tengo derecho a estar en contra de alguna ley?, si, claro. Pero eso no me habilita para ir en contra de ella. Que a mí no me guste circular a un máximo de 120 km/h por autopista no quiere decir que si voy a más velocidad me venga luego una receta firmada por un tal Pegasus y, para completar, me retiren unos cuantos puntos de mi carnet.

¿Tengo derecho a ser millonario? Si, obviamente. Si tengo varios millones en el banco no va a venir nadie diciendo que me sobran unos cuantos y a llevárselos.

A tener un empleo. Nadie lo niega, pero las circunstancias pueden hacer que no obtenga lo que busco, o que solo sea una jornada parcial, unos pocos días al año. Será cuestión de seguir buscando y esperar mejores tiempos. Pero eso sí, si tengo el trabajo no pueden quitármelo a no ser que termine el contrato, o haya una razón legal de peso para rescindirlo (aunque esa razón sea muy rebuscada, incluso haciendo uso de malas artes, cosa que ocurre, pero incluso ahí es un juzgado el que dictamina si es o no procedente la extinción).

Las reglas del juego son las reglas del juego, nos deben valer a todos, no es la ley del embudo como algunos piensan.

A lo que no hay derecho es a que nos quieran vender una realidad irreal, una falacia, eso sí, muy bien aderezada con argumentos falsos en su mayoría.

Y después, cuando se dan cuenta de que es irrealizable lo intentan disfrazar de experimento, de prueba a ver hasta dónde se puede tensar la cuerda sin que nos dé en la cara. Eso es lo que no se debe admitir.

Lo ilegal es ilegal siempre. Y por mucho que yo me invente una ley, todo lo que haga bajo su amparo será ilegal.

Los datos son los que son, pero las noticias que se dan con esos datos pueden ser de lo más variopinto.

Fotos o videos sacados de contexto, o que directamente no corresponden a lo que se está intentando contar, explicaciones y argumentos que no se sostienen...

El otro día leí, a modo de chiste una frase. Repito era un chiste, pero es totalmente cierto y está relacionado con lo que acabo de escribir:

'Uno que estuvo encarcelado por sus ideas fue el Dioni, y eso que la idea era buenísima'

Para pensarlo, ¿verdad?
¿Continuará?, ¡Qui lo sa!
¿continuaré?, yo qué sé.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Un año. Seguimos.

Hace tiempo que no aparezco por aquí, pero eso no significa que no tenga nada que decir.

Cuando, hace algo más de un año, decidí abrir, o entreabrir ya que no lo hice público, este blog lo hice con la idea de plasmar ideas, pensamientos, etcétera, fundamentalmente mios, aunque aderezados con algo de fuera.

No se trata de hacer lo que muchos, es decir, copiar y pegar de otras páginas, 'fusilar' textos o ideas que hemos leído en otros lados. De esos hay cientos de blogs, y éste no podía y no puede, yo no lo quiero, ser uno más.

Ha pasado un año, que dicen que es la frontera entre un blog de éxito y todos los demás.

La verdad es que el éxito no lo voy a mirar en las estadísticas de la página, no fue mi intención y sigue sin serlo.

Sigo pensando que esto no es un escaparate donde mostrarme, solo es un cajón donde poner algunas cosas de las que me voy encontrando en el día a día.

Publiqué hace tiempo que no pasa nada. Esa expresión tiene múltiples significados.

Es obvio que si que pasan cosas, pero no ocurre nada.

Estamos hartos, al menos yo lo estoy, de 'ismos', de fobias, de intransigencias, de soberbia, de juicios sumarísimos tras ver solamente el titular de una noticia, de gentes que se manifiestan sin saber realmente TODO lo que se puede saber acerca de algunos casos.

También estoy harto de que, por narices, haya que decir que si o que no a cualquier idea, ya que si no lo haces eres de los malos.

Que yo no diga nada no es lo mismo que que yo no piense nada, o que yo no sienta nada. Simplemente no lo digo. A veces ni siquiera yo sé cómo soy, así que imaginad lo difícil que lo tenéis los demás si queréis encasillarme o clasificarme tal y como os gusta.

En fin, que aquí estamos, expectantes. A ver qué es lo siguiente en 'no ocurrir'.

Mientras tanto, seguiré trabajando por mejorar lo que puede mejorar, que no es poco.

Nada hay más admirable y heroico, que sacar valor del seno mismo de las desgracias, y revivir con cada golpe que debiera darnos muerte.
(Louis-Antoine Caraccioli)

viernes, 21 de julio de 2017

...ocho, nueve, y DIEZ.

Días pasados publicaba acerca del tiempo, que pasa, que ‘se pasa’, con su doble o triple sentido, y que a veces nos sobrepasa.

También escribí que seguía, y sigue, sin pasar nada.

Es complicado a veces el mantenimiento de este blog. Unas veces por falta de tiempo, o por exceso de cosas que hacer en ese tiempo. Otras veces es porque no sabes bien qué decir bien cómo decirlo. En otras ocasiones hay razones que te obligan a separar tus manos del papel o del teclado. También puede ser porque, como reza la letra de Serrat, ‘las musas han pasao de mí’.
Afortunadamente, no tengo un contrato que me obligue a publicar y, como contestaba a una entrada de un blog de los que sigo, y se me replicaba a mí en ese sentido, escribir por escribir no vale, se pierde ‘esencia’. En la misma canción se dice ‘…en un montón de palabras gastadas…’

Cuenta hasta diez y después ‘no lo hagas’. Podría ser éste el caso.

Pero si que pasan cosas.

Hace más de cuatro años sufrí un accidente del que aún me estoy recuperando, con altos y bajos, pero recuperando.

Son diez las intervenciones que llevo. La última, por ahora, hace unos días.

En estos cuatro años he encontrado mucha gente que me ha sorprendido, también me ha sorprendido para bueno y para malo mucha gente que conocía o creía conocer.

Durante este tiempo he tenido ocasión de relacionarme con uno de esos colectivos que sabemos que están ahí y que no queremos necesitarlos.

No son pocas las ocasiones en las que me he referido a los profesionales de fisioterapia que me han tratado. No sufren lo que tú, pero lo sufren contigo, te ayudan a mejorar y lo hacen con el corazón. Mayka, Sara, Carlos, Rafa, Laura, Javi, se os quiere.

Personal de diez, se vuelve a repetir el número…

Esta entrada va para otros.

Durante más de dos años, a diario, he necesitado traslados en ambulancia. Son muchos los viajes y, como el personal no es elevado, he repetido muchas veces, muchísimas, creándose un vínculo especial, que perdura, con muchos de los técnicos y enfermeros.

De diez no, de once. Personas que, sin importar condiciones, sin contar horas, sin comer a veces, muchas veces, acuden cuando se les necesita y te dan todo de la mejor manera posible. Poniendo en riesgo todo, no importa, allá donde los necesites van.

En una serie que está muy en boca de la gente últimamente se dice ‘Valar dohaeris’ (todos tienen que servir), pero no todos sirven o servimos para eso.

Muchos son los técnicos con los que me he topado. Paco, Carlos, más de uno, Luismi, Víctor, Juan, Jesús, Gerardo, Antonio, Palomo, Postigo, Vicente,… Y enfermeros, Iván, Pedro, Rosa, Ro, Cristina,… Y más aún, ya que hay, perdonadme por ello, algunos más a los que no pongo nombre aunque si cara.

Comentaba recientemente en el ‘feisbuk’ que solamente el qué y el cómo hacéis lo que hacéis es digno de elogio y de agradecimiento. El porqué, yo lo tengo claro. Porque sois grandes.

Y los riesgos que nombraba antes llegan a veces. Días atrás una de esas personas buenas, haciendo lo que quería hacer, lo que le gusta hacer, sufrió un accidente de tráfico y, por casualidad hemos coincidido en la planta del hospital, ella, su familia, la mía y yo.

Desde aquí mis mejores deseos. Todo lo bueno que le ocurra se lo merece con creces. La recuperación es lenta, y, si sirve de algo, ahí dejo todo mi apoyo. Sus ganas son innegables, siempre con una gran sonrisa. Esa es la actitud. A su familia y a ella mi cariño y mis ánimos.

Y a todos ellos un enorme GRACIAS.

lunes, 12 de junio de 2017

Seguimos estando, y sigue sin pasar nada

Ha pasado casi un mes desde que publiqué la anterior entrada, que ya no es la última.

En estos días han ocurrido muchas cosas, todas ellas dignas de mención ya sea por lo bueno, que sí, que las ha habido, o por lo malo, que es lo habitual.

Pero ni por unas ni por otras, me he ‘retratado’. Y es que, como vamos a lo que vamos, nos encanta manipular, etiquetar y clasificar a los demás. 
En el fondo esto no es malo. De esa forma sabemos, o creemos saber, de quién podemos fiarnos, aunque no sea mucho. Eso es parte del instinto, de la ‘supervivencia'.

Si tengo que hablar de alguien que ha hecho, dicho o pensado, algo que es cierto, que es bueno, lo voy a decir al igual que si ese alguien ha hecho o dicho algo no tan bueno, o si ha metido la pata ‘hasta el corvejón’.
Y eso, a pesar de ser una forma de definirme, no es malo, creo, ya que lo hago yo, que se supone soy el que mejor me conoce. (Ya conocéis el chiste ‘no me entiendo ni yo, me vas a entender tú que, además, eres imbécil’).
Pues sí, aquí cada cual va a lo suyo, sin importar una *** lo que piensen los demás. Tratando de imponer las creencias ya sean políticas, religiosas o de cualquier índole. Creyéndose que son los dueños de la verdad absoluta…

Y no nos damos cuenta de que, tarde o temprano, la única verdad es que vamos a dar con nuestros huesos (tengan o no algún que otro tornillo) en una caja sea ésta de pino, de haya, o de cartón reciclado, o en un frasco ‘carrasco’ a modo de cenicero… 

Y al leer, oír o ver las noticias no salimos a la calle para intentar solucionar algo, para que se vea que no estamos de acuerdo con muchas de las cosas que pasan. Nos limitamos a modificar el perfil de facebook para poner una banderita, o copiar un texto que nadie se para a pensar de dónde ha salido y si es cierto siquiera.

Eso no es importante, que se cometan atentados, que muera una sola persona porque a algún iluminado se le ha puesto en sus santos coj…  , lo importante es que el Madrid lleva doce copas (que yo me tomaría muy a gusto con mis amigos), que Nadal ya ha conquistado por décima vez la tierra gala de Roland Garros (ole por él), que el futbolista éste o aquel tenga uno o más balones de oro, que se corte el pelo como le de la real gana. Por eso si se puede salir a la calle, y se sale, a dar por saco con los pitos de los coches o lanzando petardos, que ya se los podían poner en 'sálvese la parte'.

Es que no tenemos remedio.
Pero hay que ser cauto. Hay que andar con pies de plomo. Porque lo que estamos dejando de hacer hoy, es posible que mañana no podamos hacerlo bien porque no nos dejen, bien porque, simplemente, no estemos ya aquí.

¿Prudencia o audacia? Quizá una media entre ambos.

Volveré, como dijo Douglas MacArthur.

Tres frases:
El hombre cauto jamás deplora el mal presente; emplea el presente en prevenir las aflicciones futuras. (William Shakespeare)
Con audacia se puede intentar todo, pero no conseguirlo todo. (Napoleón I)
Hay momentos en que lo audaz es ser prudente. (Clarence Seward Darrow)